Empecemos por decir que “felicidad” es una palabra que debemos utilizar sin el artículo definido que normalmente colocamos ante todo sustantivo. ¿Por qué? Porque la felicidad está sujeta a muchas cosas, es variable, difiere en intensidad, frecuencia, tamaño y forma, pero siempre es “felicidad”. Continuemos, comprendiendo que la felicidad no es un artículo, no es un objeto, no es una cosa que puede manejarse a nuestro antojo, sino es un don que llega como resultado. ¿Resultado de qué? Resultado de nuestra fidelidad. Cada vez que somos fieles nos hemos hecho acreedores a la felicidad, y debemos pedir nuestro premio. La felicidad es nuestra recompensa y no debemos ignorarlo, ni desecharlo. El Dios que rige todas las cosas ha puesto leyes a funcionar, El ha determinado cosas que nada ni nadie pueden cambiar. Y la felicidad es una de ellas. No hablamos de sentirnos felices, sino de ser verdaderamente felices. H...